Estaba sentada al lado de su estufa a gas, sola en esa pequeña habitación. Su refugio, en dónde a veces, podía esconderse del mundo real, de los problemas cotidianos. La vida había tenido sus altos y bajos para ella.
Los libros, todos esparcidos alrededor de ella, dejados momentos antes, luego de terminar una historia.
Ocurría lo de siempre; pequeñas chispas de imaginación, pequeños fragmentos de historias nunca escritas, todas se agolpaban en su cabeza. Todas en forma de ideas.
Deseaba que lloviese pues aveces le gustaba sentir aquel egoista placer de saber que estaba segura de aquellas gotitas de agua. Pronto ahuyentaba esos pensamientos de su cabeza, cuando el sentimiento de ser egoista era ya demasiado.
Dejaba de pensar en la lluvia... pero seguía deseandola en lo profundo de su ser.
Luego de un rato de divagaciones se ponía a escribir, todo lo que le llegaba a la mente, para ordenar sus pensamientos si no hacía esto, no podría dormir, pues sus pensamientos eran muy persistentes y no la dejarían en paz hasta que fuesen perfectamente organizados. Muy ordenados dentro de su pequeño cuaderno.
Estaba cansada.. muy cansada y sólo quería dejarse llevar por sus impulsos, cerrar los ojos y visitar lugares solo accesibles cuando el sueño tendiese su manto sobre ella.
Con un oido escuchando la música producida por su reproductor mp3 y con el otro imaginando el sonido que se oía cuando alguien, en su propio celular, lejos de ella, marcaba el numero de la chica.
Aveces, cuando este no sonaba, ella tomaba el pequeño aparato y se ponía a leer sus mensajes, todo con un pequeño indicio de esperanza en sus ojos. Como si al leer sus mensajes, alguien se acordara de ella y le escribiese algo.. alguna cosa. Cada vez que esto ocurria, se sentía querida. Se sentía como si alguien la necesitase, la necesitase para que se enterara de sus problemas, o alguna cosa que quisiera contarle.
Necesitaba sentirse querida aveces, sentía que necesitaba un abrazo, pero no tneía la suficiente confianza para poder pedirselo a alguien. Y cuando, en esos momentos desesperados momentos en que necesitaba afecto, lo conseguía, no quería soltar al buen samaritano que era aquella persona que la abrazaba. Haciendo que se sintiese incómodo. Y esque los abrazos acaban, dejándo a la chica en la misma situación de soledad y desesperación.
Necesitaba afecto, pero nadie podía darselo de la manera en que ella pedía y necesitaba con tanta urgencia.
Envidiaba a algunas de sus amigas, quienes tenian pareja, estos, como pequeños servidores de afecto, las abrazaban y besaban. Y lo mejor era que... ¡Esto ocurría cada vez que ellas quisieran! Claro, eso era lo que necesitaba, una pareja, un chico que la quisiese, que la abrazace y besase cada vez que ella lo pidiese.
Se sentía estúpida pues tenía amigos que, en algún momento, insinuaron que qerian ser su novio y ella se había alejado de cada uno de ellos. Era algo tonto. Pero ella sabía muy bien porque era eso. Tenía quince años y creía en el amor verdadero, ese que encuentras, lo amas por siempre sin dejar jamás de quererlo, casándote con él y hasta que la muerte los separase...
Bastante distinta a sus amigas, quienes estaban algunos meses con el chico en cuestión y luego, cuando se aburrían de el lo dejaban y terminaba su relación.
No llovía... seguía deseándolo. No llovería pues en el tiempo dijeron que esto no ocurriría. Miles de pensamientos sueltos corrieron através de su cabeza, los cuales fueron interrumpidos por un sentimiento.. Tenía hambre. Bajaría al primer piso como en actitud de cacería, como un animal. Se acercaría a aquella habitación tan bien conocida como "Cocina" y buscaría algo de comer y beber.
Y esque debería de estar estudiando, pero en esos momentos no le importaba saber que había pasado en el período de de mandato de tal y cual presidente de su querido país y menos de hace ya más de cien años. Prefería sentarse en su cama y divagar. Tenía una gran capacidad de divagamiento, pues podía pensar desde como podía saltar alguien la reja de su casa hasta en cómo podría hacerse un collar de mostacillas, y entremedio de esos extremos tan alejados, existían muchas cosas pues era una chica complicada, o almenos, eso creía ella.
Sus días eran exageradamente monótonos, siempre la misma rutina de siempre. Levantarse tempraño, irse a la ducha, salirse, secarse el pelo, vestirse, desayunar e irse al colegio.
Allí, en el colegio, era todo muy distinto. Mucha gente de su edad odia el colegio, pero como ya antes mencioné, esta chica era complicada. A ella le gustaba, en cierto modo claro, pues podía estar con gente de su edad que pensaba como ella, cosa que era imposible en su casa. Además siempre había algo que hacer, en cambio, en su casa no tenía nada en qué ocuparse.
Claro que por otro lado, detestaba estudiar algunas materias, como las del ramo matemático o humanista, pero por sobre todo odiaba el matemático. Siempre había odiado los numeros, jamás los había podido entender, desde muy pequeña que le disgustaban. Y lo peor era que no eran su fuerte. Sólo recordaba uuna buena calificación en matemáticas, la mejor calificación, pero de eso ya habían un buen numero de años de distancia a la fecha. Y desde eso, sus notas dejaban mucho que desear.
--------------------------
Encontré una página buena para pasar el rato, se trata de una página en donde puedes leer fanfiction, o historias creadas por los fans. Aquí les dejo el link:
Fanfiction.net
Y encontre una página que también me gusta mucho.. es una página para niños, pero en la cual encontre amigos muy buenos.. tiene su propio sector de foros y trata sobre mascotas virtuales online. Le compras comidas con Neopuntos que consigues jugando juegos (XDD) que tienen muy buena gráfica y están muy bien hechos. El Link? Aquí esta: Neopets.com
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario